En Andalucía, además, a pesar del carácter minoritario de los árabes, su influencia en el mundo de las ciencias fue notable hasta extremos de brillantez, bien por sus propias creaciones, o bien por ser los transmisores de las grandes obras del saber clásico greco-helenístico. La lengua árabe llegó a ser sinónimo de refinamiento y erudición, a pesar de que casi toda la población también hablaba en romance, los primeros balbuceos del español. La educación y el saber tuvieron desde el principio enorme importancia en el mundo islámico: "No hay nada más importante a los ojos de Dios -enseñaba el profeta- que un hombre que aprendió una ciencia y la enseñó a las gentes". Así se dedicaron numerosas obras al estudio del saber y la enseñanza, la filosofía, la creación literaria y la música, la historia y la geografía y las ciencias de la naturaleza.
En los primeros tiempos del Islam en Oriente, ya se cultivó la ciencia de la filosofía y la lógica, y en al-Andalus introdujeron las primeras traducciones al árabe de los filósofos griegos, sobre todo Aristóteles, a pesar de la oposición de las rígidas autoridades religiosas. Por lo común, los científicos tuvieron que defender que el intelecto y la razón no estaban en absoluto reñidos con la revelación, y constituían el instrumento más adecuado para alcanzar la verdad: "La filosofía es amiga y hermana de leche de la religión. No contradice a la revelación, sino que la confirma", escribía Averoes, quién más influyó, tanto en el mundo islámico como en toda Europa, junto a su contemporáneo el eminente filósofo judío Maimónides. En paralelo a esta corriente racionalista, el misticismo y la creencia en un conocimiento puramente intuitivo y místico también estaban muy extendidos. Tal dualismo se refleja por igual en el campo de las ciencias naturales: se profundizó en las matemáticas, la astronomía, la medicina, la farmacia, la botánica y la agronomía, pero también otras ciencias más reprobadas por la autoridad establecida, pero de gran transcendencia social, como la astrología, la alquimia, la magia y el curanderismo.
Entre los grandes aciertos, se estudiaron con asombroso detalle los movimientos de las estrellas y los planetas por medio de sofisticados astrolabios, se avanzó en el estudio del álgebra y la aritmética, cuyo precursor fue el oriental al-Jwarizmi (de ahí Algoritmo), y se perfeccionaron, en medicina, las teorías de Hipócrates y Galeno. La medicina tuvo su máximo exponente en Averroes. Todos estos científicos influyeron grandemente en la Europa de su tiempo y en la de los siglos posteriores, y sus textos fueron estudiados por hombres de la talla de Miguel Servet, Copérnico, Nicolás Massa o Galileo. Aunque todos ellos de inicio del siglo XVI, los inventarios farmacéuticos constituyen una interesante muestra de la farmacopea de la época. Junto a productos, en mayor o menor medida de una conocida relativa eficacia terapéutica, la mayoría entronca con esa tradición extracientífica aludida. Entre las distintas drogas, unas proceden del reino vegetal como la cañafístula, semilla de negrilla, de membrillo, de yedra, flor de sauco, raíz angélica, flor de tila, gomorresina de yedra, polvos de raiz de brionia, acíbar; o zumo de bayas de aloe, zumo de hipocístices, zumo de acacia; polvos de manzanilla, de rizana de lirio, raiz dura, hojas de laurel, sándalo, zumo de algarrobo; semillas de beleño, de rábanos, de lechuga; benjuí, gomorresina de palo de santo, raiz de peonia, eleboro negro, leche de euphorbia; semillas de beleño, harina de cebada, semillas de adormidera y amapola; poelo, nuez moscada, polvos y extracto de raíz de hierba; carmín, raíz de benedicta, sangre de drago, pez, jalapa, escamonea, pimienta larga y blanca; filipéndula, cristoloquia rotunda, semilla de perejil, eleboro blanco, cardemonio mayor, mirra, berbero, dictamo blanco, semilla de verdolaga, rizoma de bistorta, polvos de rosas, gomorresina de pánace, pelitre, etc.
Otras drogas proceden del reino animal, como las castoreas, cantáridas, ojos de cangrejo de río, carne de momia -restos de cuerpo humano embalsamado con betún de judea, resina, mirra y aloe-, víboras, piedra bezoa -obtenida del estómago de los rumiantes-. Entre las extraidas de los minerales destacan los yoduros, antimonio crudo, sal de Inglaterra, sal de amoniaco, precipitado blanco -composición con alto contenido de plomo- plomo quemado y otras. Igualmente están inventados algunos medicamentos, es decir, compuestos de varios elementos con fines terapéuticos. Junto a todos estos productos, figuran otros cuya aplicación debió tener un sentido solo sugestivo y mágico, más simbólico que efectivo. Tales son los casos, por ejemplo, de la piedra imán, la mandíbula lucis, raspaduras de marfil, diente de jabalí o la raspadura de unicornio. Este puede ser también el caso del empleo de algunas piedras preciosas como los granates de peregrinos y los rubíes. |